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Francisco José Blas Sánchez, escritor
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Mi currículum
 
Francisco José Blas Sánchez, escritor

Viviendo esta vida ímproba.

Querido prójimo:

He decidido comunicarme espiritualmente a quien me quiera leer desde este medio poderoso de nuestra época que es Internet. No debemos perder el diálogo. Una persona conocida mía me dijo que los libros no cambian el mundo. Un error. Creo que no tenía un buen día mi amigo. Las palabras son importantes, aún más el diálogo. Dijo Chantal Mailland "no son las palabras, son los sentimientos el diálogo"
Para mí, como para todos, un libro, un poema, una canción... es una metamorfosis para el interior con esas palabras que dialogan con el corazón. Pero hay palabras misteriosamente poderosas, las palabras de Cristo en el Nuevo Testamento. Es mi deber hablar al mundo de estas frases por ser cristiano.
En estos difíciles días de nuestra vida por la crisis económica, el sufrimiento por los problemas, las dudas que nos inquietan, la soledad que nos acompaña, el silencio doloroso y la distancia del hombre que hieren nuestro corazón... Os recomiendo esta frase: "No os agobiéis por el mañana" Mateo 6, 24 - 34.

¡Qué frase tan potente! ¿no?. Seguid leyendo todo el texto, si queréis, ganará riqueza vuestro sentir. Cada día amanece y no es el mismo que el anterior. ¿Qué será del porvenir? nos atormenta esa pregunta. Busca tiempo para ti, camina un poco más despacio por la senda de la vida. Contemplad la fauna y la flora cómo viven inclusive por el daño producido por el humano queriendo o no.
Bueno, espero haber podido hablar con quien deseaba escuchar palabras ante el silencio del dolor impuesto. Cada día que esté inspirado, elegiré una frase de Cristo y mediante este medio escrito intentaré dar un mensaje positivo.



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Escribo el libro de mi vida en cada frase de cada día.

El niño que llevamos en el corazón.

Querido prójimo: Cuando llegamos a una edad madura, o la persona se ha hecho madura independientemente de la edad, es responsable, estudia, trabaja, en definitiva, se esfuerza y sigue teniendo ilusión por conseguir sus sueños, viviendo sin querer hacer daño a nadie, esta persona sigue siendo un niño; pero, es un niño simbólicamente. Es una persona que siembra cada día y produce fruto. Es muy grato recordar la infancia y la adolescencia que vivimos permaneciendo en nuestra memoria. Sin duda existen muchos niños que han sufrido y sufren siendo nuestro deber evitar esta tragedia defendiendo sus derechos. La mejor llave que abre la puerta de la vida es el amor. "Ama y haz lo que quieras" dijo San Agustín.

Realizando nuestros hechos ante la vida sin olvidar el niño que fuimos, o llevándolo en el corazón, nuestra actitud será inocente, incondicional, sintiéndonos vivos sin ser fríos, degustando la alegría y domeñando el dolor, pues, la vida como sabemos tiene su don y su maldición, pero el sufrimiento hay que combatirlo con fortaleza como un guerrero en una cruenta batalla. Aunque la verdadera batalla de la vida no debe ser con derramamiento de sangre. Ganar la batalla de la vida para entrar en el reino debe ser una lucha con las armas del sacrificio, el altruismo, la filantropía, siendo dadivosos, abnegados...

El hombre - niño es como un atleta corriendo en una carrera de obstáculos deseando llegar a la meta. Y cual mejor meta que conseguir la felicidad en la vida. ¿Y tener una felicidad eterna? Pues para ello si queremos debemos ganar el reino. "Hacerse niño para entrar en el reino" Mateo 18, 1 - 5. 10. 12 - 14.

Tener fe no es una obligación, es libre ser cristiano y respeto a la persona atea. Lo único que intento es poder acercar lo que tenemos a nuestro alrededor: hay signos, existen misterios, la naturaleza no la podemos controlar, como el universo... Por ello no dejemos de mirar al mundo con los ojos de un niño.



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